HABLAR EN PÚBLICO diciembre 3, 2017 – Posted in: Formación – Tags: , ,

EL GRAN RETO

El arte de la Oratoria es ,sin duda, una de las cuentas pendientes para los profesionales de nuestro sector. El hecho de estudiar carreras eminentemente técnicas y con sistemas de evaluación casi en su totalidad por escrito, ha hecho llegar a una situación dramática en este sentido. Estas carencias son complejas de suplir y son muchos los momentos en los que necesitamos convencer hablando, multiplicándose conforme va transcurriendo nuestra carrera profesional. Sin embargo, con esfuerzo y dedicación, este gran reto es posible.

El objetivo de este post es ayudar en este sentido mediante los consejos de nuestro compañero experto en este tema, José Manuel Fernández López, que además de ser ingeniero del Ministerio de Fomento, es preparador de opositores. Para ello nos expone alguna de las claves para salir airosos de la encrucijada que supone el enfrentarse a un auditorio.

Fuente // www.publiditec.com

 

¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO HABLAR EN PÚBLICO?

Nos acaban de llamar para dar una conferencia sobre un tema en el que llevamos un tiempo trabajando y se supone que somos expertos, o tenemos que hacer una presentación decisiva para que nuestra empresa pueda ganar un importante contrato, o quizás nos veamos en un proceso de oposición en el que tengamos un examen oral ante un Tribunal.

Todas estas son situaciones que a muchos profesionales del sector les incomodan, sin saber muy bien cómo afrontarlas. Seguramente, a esta sensación haya contribuido haber realizado unos estudios superiores donde lo habitual es realizar exámenes escritos sin tener prácticamente la necesidad de hablar en público, donde resulta fácil “camuflarse” en las clases, y uno se puede pasar prácticamente toda la carrera sin hacer una sola intervención en público.

Tampoco es necesario que seamos los mejores oradores del mundo, pero creo que sí deberían cultivarse y exigirse unos mínimos, que sin duda nos ayudarían a explicar mejor lo que hacemos y a que la sociedad en su conjunto tuviera una mejor percepción de lo imprescindibles que somos los ingenieros para el mundo en el que vivimos.

 

DISFRUTEMOS, ES FUNDAMENTAL

Respecto a la noble tarea de hablar en público para vender una idea, explicar lo que hacemos, o conseguir un empleo, me voy a permitir dar unas pequeñas recomendaciones que espero puedan resultar de utilidad a quienes tenga la oportunidad de disfrutar de esa situación. Sí, he dicho disfrutar, porque esa es una de las primeras cuestiones que deberíamos valorar.

Si tenemos que hablar en público es porque lo que vamos a contar le interesa a alguien, y eso deberíamos valorarlo muy positivamente. Nos situaremos frente a un auditorio que ha venido a vernos, por los motivos que sean, y eso lo debemos aprovechar y nos debe reconfortar. No siempre tenemos la oportunidad de hablar sobre un tema durante unos minutos exponiendo nuestras ideas y conocimientos libremente, y sin que nadie nos interrumpa o, en el peor de los casos, no tengamos casi ocasión de intervenir.

Cuando hablamos en público, durante unos minutos somos el centro de atención, y eso no debe atenazarnos, sino al contrario, debemos verlo como nuestro “momento de gloria”, que sin duda nos habremos ganado por nuestro trabajo o conocimiento sobre una materia.

 

TRABAJO PREVIO, LA CLAVE

Para poder desarrollar con éxito una presentación es fundamental haber trabajado antes a conciencia en su preparación y, por supuesto, haber realizado algún ensayo previo.

Evidentemente, cuantas más exposiciones hayamos hecho o más veces hayamos hablado del mismo tema, menos tiempo tendremos que dedicar a estas tareas previas, que nadie ve, pero que son un elemento esencial para hacerlo bien el día de nuestra conferencia.

 

GESTIÓN DE LOS NERVIOS

Antes de exponer, es absolutamente normal sentir, como poco, un cosquilleo en el estómago. Les pasa incluso a los actores por muy habituados que estén, especialmente antes de un estreno.

Esta situación, bien llevada, nos va a aportar un plus de adrenalina que nos permitirá desarrollar con fluidez nuestras ideas y conectar con el público. Si somos capaces de transmitir una sensación de entusiasmo e interés en lo que hemos preparado ya tenemos mucho ganado, nada peor que un conferenciante que da la sensación de estar aburriéndose a sí mismo.

Si somos especialmente nerviosos, y pensamos que esos nervios nos pueden jugar una mala pasada, debemos realizar más ensayos previos para ir ganando confianza hasta que tengamos la presentación completamente interiorizada.

No hay nada que no podamos suplir con trabajo y preparación previos, eso forma parte del aprendizaje y es lo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida en numerosas ocasiones. También es importante hacer alguna técnica de relajación previa y pensar en momentos o lugares que te dan más tranquilidad

 

SIN MIEDOS, SOLO RESPETO

Por otra parte, al auditorio hay que tenerle respeto, pero no miedo. Tenemos que desmitificar el momento y evitar la sensación de que nos vamos a situar frente a una gente expertísima que nos va a poner en aprietos con preguntas muy complicadas.

En la práctica, esto rara vez sucede, si vamos a hablar de un tema es porque sabemos de él, y debemos pensar que por muy experto que pueda llegar a ser nuestro público, siempre habrá puntos de nuestra exposición que les resultarán útiles.

Nadie lo sabe todo de todo, y menos en estos tiempos de sobre información en casi todos los campos, así que pensemos que nuestra exposición siempre le aportará algo a nuestro público, independientemente de su condición.

 

CONTROLEMOS EL TIEMPO

Es fundamental que administremos bien el tiempo, probablemente sea el dato más importante que debemos conocer antes de preparar nuestra presentación.

No resulta agradable asistir a una charla en la que el ponente quiere contar muchas más cosas de las que razonablemente se pueden explicar bien en el tiempo disponible. Y no digamos cuando el moderador le tiene que recordar al orador que se pasa de tiempo y que tiene que ir terminando, en algunas ocasiones hasta más de una vez.

Así que preparemos nuestra conferencia sabiendo el tiempo que tenemos y respetándolo al máximo. El tiempo es nuestro bien más escaso y preciado, y administrarlo correctamente es una de las primeras claves para hacer una correcta exposición en público.

 

¿CON QUÉ MEDIOS CONTAMOS?

Muy importante también, es saber de qué medios vamos a disponer para hacer nuestra exposición. Lo habitual es que podamos disponer de un ordenador y un proyector para mostrar nuestra presentación realizada en el socorrido PowerPoint, pero no siempre es así.

Por ejemplo, en los exámenes orales de las oposiciones a los cuerpos de élite de la Administración, no tenemos esas ventajas y hay que enfrentarse al Tribunal con la palabra como única arma.

Cuando dispongamos de medios audiovisuales no abusemos de ellos, generalmente no es necesario preparar decenas de diapositivas repletas de información, utilicémoslas como guión o para mostrar imágenes que son difíciles de explicar solo con palabras. Pero no dejemos que esos medios eclipsen nuestra exposición, y que nuestras palabras se conviertan en un actor secundario de la exposición. Nuestras palabras deben estar en el centro de la presentación y los medios audiovisuales los debemos aprovechar como un complemento, pero no al revés.

Fuente // www.comarcajoven.com

 

¿QUÉ ORDEN SEGUIMOS?

Es muy recomendable ir de lo general a lo particular en nuestra presentación, primero hacer un encuadre general de los puntos principales que vamos a tratar y luego ir desarrollando cada uno de estos puntos.

Tanto los aspectos generales como el nivel de detalle lo marcarán el grado de especialización de nuestro público, pero en casi cualquier caso viene bien hablar de conceptos generales, aunque probablemente sean conocidos por casi todos, ya que nos servirán de introducción y nos ayudarán a situar en el contexto adecuado el resto de la presentación.

Además, es importante finalizar con una conclusión incluyendo los elementos claves de la intervención, fijando de esta manera las ideas principales que queremos transmitir.

 

PREGUNTAS POSTERIORES, QUE NO CUNDA EL PÁNICO

Es muy habitual que tras nuestra exposición se pueda abrir un turno de preguntas, lo que nos servirá para precisar o incidir en algunos de los aspectos comentados durante la presentación.

Debemos de afrontar esas preguntas de forma relajada y cordial, generalmente no será preciso dar detalles muy concretos y si lo fuera, es totalmente natural no disponer en ese momento de ellos, por lo que podemos transmitir una idea general o, si es posible, vincular una respuesta más concreta a una comunicación posterior.

Fuente // www.oneworldnews.com

 

ESTOY DESEANDO QUE LLEGUE LA PRÓXIMA….

Hasta aquí unas ideas básicas sobre algunas cuestiones generales a tener en cuenta para preparar y realizar una buena exposición en público.

Pocas cosas hay más bonitas que aprender y compartir lo que sabemos con otras personas, ambas facetas las abordamos cuando hablamos en público, así que ojalá tengamos pronto una oportunidad para ello.

Ahora, lo estamos deseando…

 

COLABORADORES

José Manuel Fernández López : Ingeniero en el Ministerio de Fomento

Ingeniero de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid

https://www.linkedin.com/in/facilitador-caminos-8b95a4141/