¿OPOSITAR O NO OPOSITAR? LA ETERNA PREGUNTA mayo 15, 2018 – Posted in: Empleo – Tags: , , ,

Cuando sale una convocatoria de Oposiciones del sector, surge la eterna pregunta. En verano salieron las nuevas plazas relacionadas con nuestro sector, entre ellas 38 plazas para el Cuerpo de Ingeniero de Caminos. Pues sí, de nuevo esta vez, me pregunto ¿por qué no me decido, doy un paso para delante y preparo las oposiciones? En esta tesitura seguro que estáis muchos de vosotros tanto para estas plazas como algunas similares. Las dudas son muchas, ¿merece la pena el esfuerzo sin tener garantía de resultados? ¿cuál es la dificultad real? ¿cuántos candidatos habrán y con que preparación? ¿cómo lo puedo compatibilizar con el día a día? No una, sino infinitas preguntas que nos surgen antes esta encrucijada.

En este post tratamos de resolver estas y otras cuestiones, con la experiencia en primera persona de mi compañero y amigo Antonio Muruais, que tras demostrar su gran valía en el sector privado, decidió dar el paso y este verano, tras un gran esfuerzo, ya es funcionario del Estado.

No se pretende hacer un repaso al proceso, detallando lo exigido en los exámenes, sino un análisis mucho más personal centrado en las dudas intrínsecas al proceso y más enfocado al opositor en si mismo y especialmente a aquellos que se encuentren trabajando previamente: temores, capacidad, compatibilidad, etc.

Pero antes dejaros con el relato de Antonio, aquí tenéis las cifras de la última convocatoria para que podáis tener una idea de la competencia existente, el grado de dificultad de cada examen y los ratios de éxito.

CONSEJOS SOBRE COMO AFRONTAR EL PROCESO DE OPOSICIONES AL CUERPO DE INGENIERO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS DEL ESTADO

En este post contaré mi experiencia durante la fase de oposiciones al Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado del año 2016, última convocatoria hasta ahora, y las posibilidades de mantener el trabajo mientras se oposita.

En primer lugar, antes de tomar la decisión de opositar es fundamental tener bien presente la situación profesional (y también personal) en la que se encuentra cada uno. La clave principal de la oposición es echarle horas, y horas que sean productivas.

Iré particularizando cada apartado con mi situación concreta. A modo de resumen, mi historial previo a la oposición era el siguiente. Terminé la carrera de ICCP en la UPM en el año 2001 (especialidad estructuras) y me dediqué a la consultoría de proyectos en una empresa generalista de ingeniería, desde Madrid. Desde 2008 hasta el año 2017 estuve al frente del Área de Carreteras de la empresa, dedicándome sobre todo a tareas comerciales, de gestión de los proyectos, del personal… aunque también me implicaba como responsable técnico de algunos de los proyectos contratados (especialmente los de la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento).

¿Por qué la opción de opositar?

A parte de opositar a alguna administración existen otras vías de ‘reciclaje’ de los ingenieros de caminos. Yo no vi muy claro este camino en ningún momento, dado que sentía que me encontraba ya muy especializado en mi actividad, tenía la impresión de que estudiar un master o un MBA no me iba a colocar tan fácilmente en otro sector y por otro lado, me apetecía poder disponer por fin de una vida más tranquila para poder dedicarme a otros aspectos personales y no una vida tan centrada en lo profesional como hasta ahora.

Esta decisión es por tanto una opción muy personal que depende del estilo de vida que quiera llevar cada uno.

La razón fundamental que me terminó de lanzar fue la ya permanente falta de perspectiva del sector de la ingeniería en España (en crisis desde 2010, con escasos contratos nacionales, con una competencia feroz en el extranjero y con pocos visos de mejoría) así como la inestabilidad de mi empresa. Mi puesto de trabajo no corría riesgo inminente en ese momento, pero la falta de estrategia para la empresa (se trataba de una filial española de un grupo multinacional) era muy preocupante. Por otro lado, aunque el trabajo del día a día del consultor tiene muchos aspectos positivos, hay que decir que mi día a día estos últimos años no era precisamente de alegrías: miserias económicas de los contratos conseguidos debido a sus bajas desmesuradas, preocupación por la carga de trabajo del personal, tensiones en el ambiente laboral, perseguir a los clientes (sobre todo privados) para que pagasen sus deudas, etc.

Además, me ayudó a tomar la decisión el hecho de que se habían convocado 36 plazas por turno libre, el mayor número de plazas en bastantes años (al menos desde el año 2002 que yo sepa). En teoría se suelen cubrir todas, aunque finalmente en esta convocatoria sólo se han cubierto 30 de las 36 disponibles.

Por otro lado, trataba con funcionarios del Cuerpo en mi día a día por motivos laborales (especialmente en la DGC del MFOM). Algunos de ellos me aconsejaban intentarlo, puesto que eran conscientes de la clara diferencia de calidad de vida a nivel personal que existe en la actualidad en la Administración comparado con la de nuestros sectores privados (consultora, constructora, etc). Ver que es realizable porque conoces gente que lo ha logrado siempre ayuda a decidirse.

 

Me he lanzado a opositar, ando perdido con tanta documentación. ¿Qué hago?

No hay documentación oficial del temario. Lo único oficial son los epígrafes con los títulos de los temas en la propia convocatoria (y que varían ligeramente de año a año). Lo más ‘oficial’ sería el temario del Colegio de ICCP de Madrid, que sirve como punto de partida.

No obstante, es fundamental contar con asesoramiento desde el inicio . Hay varios preparadores y también una academia en Madrid. Los preparadores están en varios puntos del país (básicamente Madrid y Andalucía), pero su ubicación da igual, pues toda la entrega de documentos, apoyo y seguimiento para cada examen la realizan vía online.

Otra posibilidad es que tener a alguien aprobado de las últimas promociones (2015 o 2016) cercano y que te pase la documentación, pero todos los años hay cambios en la misma (leyes que se derogan o se aprueban, cambios de temas…) y tocaría trabajárselo a uno mismo. Y el tiempo es la clave en un proceso de oposición.

Yo recomiendo por tanto contactar desde el inicio con algún profesional que se dedique a preparar estas oposiciones, para ahorrar un montón de tiempo en la preparación de la documentación clave, de los resúmenes, consulta de dudas, etc.

Si a alguien le da miedo afrontar el temario, debo decir que no resulta ni forzado ni aburrido (salvo algún tema concreto mejorable o eliminable). De forma general está bien diseñado y es muy variado, por lo que resulta entretenido de primeras. Lógicamente al final del proceso estás cansado de dar vueltas a lo mismo y deseando no volverlo a ver. El bloque de administrativo es el más novedoso para los ingenieros, y también de los más importantes de cara al futuro trabajo de funcionario.

¿No soy un poco mayor para opositar?

No. Cada año va subiendo la media de edad como consecuencia de la crisis. En la promoción de este año los compañeros más jóvenes tienen 25 años, muchos treintañeros (la mayoría), algunos de cuarenta y pico y un compañero de 53 años.

Yo oposité con 39 y no me he sentido fuera de lugar.

Llevo mucho tiempo sin estudiar. ¿Seré capaz de memorizar tanto para el oral?

En mi opinión el éxito del tercer examen (oral de cantar temas) no depende tanto de la capacidad de memorizar que uno tenga, como de la constancia y la dedicación en horas al proceso.

En mi caso: tengo 39 años, llevaba 16 años desde que dejé la carrera y siempre he sido malo memorizando.

¿Dejo el trabajo para preparar el primer examen?

Antes de todo, el consejo que doy a quien esté pensando en intentarlo es que si se toma la decisión de opositar es para dedicarse en cuerpo y alma; no suelen funcionar medias tintas. Si no se está trabajando entonces hay que dedicarse a full time al estudio; si se está trabajando (ver más adelante), al 100% del resto del tiempo. Esto implica dejar de lado el resto de actividades de ocio, pasar poco tiempo con la familia, dormir menos horas, etc.

Un miedo bastante frecuente es fracasar en el proceso de opositar, dado que se trata de cuatro exámenes con mucha competencia y el riesgo de fallar en alguno de ellos está ahí. Suele ser el mayor inconveniente para tomar la decisión y lanzarse: el miedo a perder el puesto de trabajo y tener problemas a la hora de intentar reingresar más adelante en el sector privado.

Para los que estén en esta situación y para la preparación del primer examen (tipo test) recomiendo lo siguiente:

  • Compatibilizar los estudios con el trabajo sin dejar el puesto, al menos hasta la fecha del primer examen o incluso un poco más tarde.
  • Si se piensa que no va a gustar en la empresa esta decisión de opositar, no decir nada hasta que no quede más remedio. No tienen por qué enterarse, aunque siempre está el riesgo de que alguien mire la lista de inscritos y vea tu nombre.

Si esto no es posible y hay que dejar el trabajo, habría que contar claramente con un margen económico suficiente para poder estar estudiando sin ingresos. Yo contaría con aproximadamente 1 año para todo el proceso, considerando el caso favorable de aprobar a la primera. Hay que tener en cuenta que una vez que se aprueba y se comienza el curso selectivo se cobra la retribución básica (unos 1.000 € netos mensuales) durante el tiempo de funcionario en prácticas, como comento más adelante.

En mi caso comencé a estudiar a principios de junio de 2016, compatibilizándolo con el trabajo, hasta el primer examen, el 3 de octubre. Aproveché la ‘jornada intensiva’ lo máximo que pude (no siempre es posible). Fue una paliza de verano considerable (trabajar, estudiar y cogiendo vacaciones para estudiar) pero fue la única manera.

En este tiempo no comenté nada en la empresa. A mediados de octubre salió la nota y lo comuniqué a mis jefes, quienes se mostraron bastante comprensivos con mi decisión.

¿Qué hago para los exámenes siguientes, el 3º (oral) y el 4º (problemas)?

El camino crítico de nuestra oposición es el 3º examen: hay que memorizar 142 temas repartidos en 4 bloques para cantar 4 al azar ante el tribunal (10 minutos por tema). Esto requiere una cantidad ingente de horas para preparar los temas, memorizar, ensayar cantes, etc.

Es por ello que considero muy complicado compatibilizar este examen con un trabajo de jornada completa. Debo decir que en mi promoción de este año hay dos casos (trabajando en oficina), pero son los dos únicos casos de todos los aprobados y desconozco cuánto de antes había empezado a preparar este examen. En cualquier caso, el mes previo de repaso y ensayo es fundamental estar a tiempo completo y honestamente veo realmente complicado sacar horas suficientes con una jornada laboral de al menos 8 horas diarias.

En mi caso una vez aprobado el primer examen a mediados de octubre hablé con mi empresa para poder disponer de más tiempo para preparar el oral, que finalmente sería convocado para principios de enero de 2017.

Para intentar mantener el puesto hay dos opciones:

  • Pedir una excedencia en la empresa. Si no queda más remedio esta es la opción a tomar, aunque ya sabemos de los riesgos que hay para que luego la empresa tenga obligación de reincorporarte en tu puesto en caso de fracasar…
  • Acordar con la empresa una reducción del tiempo de trabajo. Para ello la empresa debe estar de acuerdo, puesto que no es un derecho del trabajador, y dependerá de la confianza con los jefes. Puede incluso pasar que sea positivo (al menos provisionalmente) para la empresa en caso de no haber mucho trabajo, puesto que la empresa se ahorrará gran parte del sueldo. En esta alternativa se trata solamente de firmar un documento por ambas partes con fecha tope en el que la empresa te permite esta reducción de tiempo de trabajo. A partir de esa fecha tope se retoma automáticamente la jornada (y sueldo) completos.

Esta última opción es la que recomiendo y que yo conseguí negociar con mi empresa, solicitando una reducción de jornada del 80%. Es decir, sólo iba un día a la semana a trabajar (sin contar cierta dedicación irremediable desde casa a contestar e-mails, llamadas, etc). Es muy buena opción porque te permite tener 6 días de 7 a la semana a full time con el estudio y por otro lado te permite seguir conectado en cierta forma a la realidad, desconectar del estudio… y sobre todo, aportar tranquilidad mental (escasa durante la oposición) al pensar que si te va mal en algún examen no has perdido tu puesto de trabajo, o que si lo perdieras más adelante, seguirías con derecho al paro y a la indemnización correspondiente.

Se puede pensar en una reducción menos drástica, por ejemplo, del 60% (trabajar dos días a la semana), aunque esto dependerá del tiempo total que se disponga desde el comienzo de memorizar temas hasta la fecha del oral.

Esta reducción (o excedencia en su caso) hay que mantenerla hasta el cuarto y último examen, dado que desde que se lleva a cabo el tercero (oral) hasta el cuarto (problemas) no hay mucho margen, un mes o poco más y es, para todos los opositores, un mes de mucha paliza.

En mi caso concreto estuve con la reducción de jornada del 80% desde mediados de octubre a mediados de febrero (cuarto examen), es decir, unos cuatro meses. Al día siguiente de realizar el cuarto examen retomé automáticamente el 100% de mi jornada laboral, hasta el comienzo del curso selectivo (lo comento más adelante).

Un comentario adicional. Normalmente se aconseja afrontar el examen oral con algo más de tiempo que mis dos meses y medio. En mi caso, y dado que me decidí bastante tarde a opositar (el último de los 30 aprobados) no tuve más remedio que apretar y memorizar todo en ese tiempo de dos meses y medio, entre el primer y tercer examen, pero no es lo más recomendable. Lo suyo es comenzar a memorizar, al menos una serie de temas, en paralelo con la preparación del primer examen.

Los preparadores aconsejan empezar 1 año antes del último examen (es decir, en cuanto termine una convocatoria ponerse a estudiar para la siguiente), aunque esto depende enormemente de la capacidad de estudio de cada uno.

Para cantar los temas del tercer examen hay dos modelos de opositor: el que se lo aprende casi literal (sobre todo opositores más jóvenes) y el que se aprende las ideas que tiene que contar y lo dice con sus propias palabras (opositores más mayores con menos capacidad de memoria). Yo me encontraba en este segundo caso, como muchos de mis compañeros de promoción, y es igualmente válido para pasar el examen.

Aparte de saber qué contar, el oral consiste en cierta parte en saber exponer y algo de ‘vender’.

Sirve de algo mi experiencia previa en la empresa privada para estos exámenes?

Depende de a lo que te dediques. En mi caso, dedicado a las carreteras, tenía mayor facilidad en ese bloque como es natural (normas técnicas de trazado, drenaje, etc) y también en leyes tipo evaluación ambiental, de contratos del sector público, etc.

Si tu trabajo es eminentemente técnico y alejado del temario (por ejemplo, cálculo de estructuras), poco te va a aportar… aunque nunca va a restar.

La experiencia profesional puede ayudarte sobre todo en los siguientes exámenes:

  • Segundo (inglés): si te ha tocado lidiar con este idioma en el trabajo, lógicamente te resultará más sencillo pasarlo.
  • Tercero (oral): si tienes la suerte de que te cae el tema al que te has dedicado profesionalmente puedes intentar ‘lucirte’ y dar más datos que otra persona, lo cual gustará al tribunal. También puede ayudar de cara a exponer en público, sobre todo si te ha tocado lidiar en reuniones complicadas de trabajo, exponer en seminarios, etc.
  • Cuarto (problemas): si tu trabajo es técnico te puede ayudar algo de cara al problema de carreteras, de ferrocarriles, de costas o de hidráulica. Aunque solo en parte porque son problemas muy completos que tocan siempre puntos de leyes o aspectos técnicos que no es habitual tratar en la empresa privada. Recordemos que estos exámenes están orientados sobre todo a tu futuro papel de funcionario.

En cualquier caso, las claves para tener éxito en este proceso, independientemente de haber trabajado o no en la privada, son: constancia, minuciosidad, orden en la documentación, ser práctico y no perderse en cuestiones secundarios… En definitiva, ser algo ‘cuadriculado’.

 

¿Qué sensaciones tendré durante el proceso? ¿Qué me costará más?

Es una montaña rusa. A veces te sentirás muy animado y con la sensación de que todo irá sobre ruedas, y otras veces estarás en un punto muy bajo pensando que el resto de gente es muy buena, que no serás capaz, que te podrán los nervios…

Lo más importante es abstraerse de los competidores e intentar que los ánimos no decaigan. En teoría no dependes de los demás para aprobar, sólo de lo que hagas tú en cada examen (digo en teoría porque al final sólo hay un número de plazas y no pueden pasar más, por lo que el tribunal puede tener que jugar en el cuarto examen a que pasen sólo los mejores. En cualquier caso, sólo ocurriría en el cuarto examen).

Se pasan muchos nervios (previos a un examen, posteriores esperando a la nota y saber si sigues dentro, esperando a saber la fecha del próximo examen…). Dado que se trata de un proceso largo pero de tiempo insuficiente para el volumen de información a tratar, una de las claves como ya he comentado es ser constante.

Haciendo un barrido rápido de los cuatro exámenes:

  • Primero: test. No es el más difícil (si acompaña algo la suerte) pero es donde hacen la mayor criba. Requiere leer mucho y memorizar datos concretos. En mi convocatoria pasamos 93 de unos 436 inscritos (aunque no todos se presentaron al primer examen).

 

  • Segundo: inglés escrito y oral. Es un nivel tipo First Certificate. Suspenden a bastantes estos últimos años y puede suponer un problema para quien tenga un nivel tirando a bajo o muy bajo. En mi convocatoria pasamos 66 de 93.

 

  • Tercero: oral de cantar temas. Para mí y creo que para casi todos, es el camino crítico y el más complicado. Es el que requiere mayor dedicación y al que más nervioso se va. Los días previos son de pesadilla deseando que pase. En mi convocatoria pasamos 41 de 66.

 

  • Cuarto: problemas. Es una paliza de examen de 8 horas de duración. Es lo más parecido a lo que se estudia en la Escuela. Los problemas tienen muchos apartados y la clave es rellenar todo lo posible. El problema de este examen es que es el último y sólo quedan los mejores, y siempre dejan un número en exceso en el examen anterior para cribar aquí. En mi convocatoria pasamos 30 de 41 (no se cubrieron todas las plazas aunque no es lo habitual).

 

¿Qué pasa después si apruebo el 4º examen? ¿Puedo con seguir trabajando?

Después de todos los exámenes y verte en la lista de aprobados hay un curso selectivo (todas las mañanas y alguna tarde puntual), que dura aproximadamente 2 meses y se da en las instalaciones del CEDEX en Madrid. Es obligatoria la presencia.

 

Tras el curso hay un mes de prácticas en las que normalmente los funcionarios en prácticas eligen el destino (carreteras, agua, costas, ferrocarriles) en cualquier parte de España (siempre que haya una administración donde esté presente nuestro Cuerpo). Se suele dar el destino que elige el alumno sin poner inconvenientes.

Terminadas las prácticas hay vacaciones (dependiendo de la fecha del año pueden ser más o menos largas, pero no suele bajar de 2 meses), que acaban con un acto oficial de nombramiento en el MFOM con los familiares presentes y en el que se jura/promete la Constitución, al que puede que asista el Ministro de Fomento (este año así ha sido).

 

A partir del acto hay un mes para elegir (hablando con tu futuro jefe) el día de incorporación al destino definitivo. Destino que se elige por orden de nota (notas de los cuatro exámenes más una pequeña nota en el curso selectivo apenas sin peso).

En cuanto a la compatibilidad con el trabajo previo en la empresa privada, esta es posible hasta el acto de nombramiento, incluido el curso selectivo, las prácticas y las vacaciones. Sí es necesario hacer una consulta durante el período de prácticas para intentar no elegir un destino en el que tu empresa pueda tener relación (por ejemplo, si trabajas en una consultora y tu cliente es la Subdirección de Proyectos de la DGC del MFOM no se debería elegir ese destino en prácticas).

Una vez nombrado en el BOE (día del acto de nombramiento) ya no es compatible (ya simplemente por el hecho del horario obligado de presencia en los departamentos ministeriales) y se puede incurrir en una causa de incompatibilidad seria. Si se trata de un trabajo adicional que nada tiene que ver con nuestro sector habría que consultarlo previamente en RRHH del Ministerio de Fomento.

Seguir trabajando una vez haber aprobado mientras dura el curso y las prácticas es una decisión personal, dependiendo de tus necesidades económicas principalmente. En mi caso dejé el trabajo justo el día anterior a comenzar el curso selectivo, puesto que me lo podía permitir con lo ahorrado en años anteriores y quería disfrutar de esta etapa dulce de la vida. Sin duda es una etapa muy dulce: sabes que tienes trabajo asegurado de por vida (y que será un trabajo cómodo), conoces a tus compañeros de promoción (se proponen muchos planes durante el curso, sobre todo la gente de fuera de Madrid…) y tienes unas vacaciones que recuerdan a las del colegio o universidad.

Desde el comienzo del curso selectivo y hasta la incorporación en el puesto definitivo recibes la retribución básica, que viene a ser 1.000 € mensuales netos.

¿Cómo cambia la vida siendo funcionario del Estado?

En el momento en que escribo este post llevo apenas una semana de carrera funcionarial (mi destino de nuevo ingreso ha sido finalmente la SG de conservación de la DGC). Por ello no puedo dar una opinión basada en la experiencia pero sí puedo dar mi ‘intuición’ y lo que veo en mis amigos (ahora compañeros) funcionarios del Cuerpo desde hace años.

Es lo que sabemos todos: ganas enormemente en estabilidad y en regularidad de horarios, reduces considerablemente la presión y el nivel de estrés (sobre todo si tu puesto en la privada es de responsabilidad) …  En resumen, a nivel personal son todo ventajas.

En cuanto al contenido del trabajo, su interés depende de donde caigas y también de tu perfil En la Administración hay perfiles más técnicos (directores de obra, de proyecto, de explotación…) y otros más de gestión. En lo que está todo el mundo de acuerdo es que si te apetece trabajar y hacer cosas interesantes para el Estado, las harás. Si por el contrario lo que quieres es cumplir horario y trabajar lo justo, también podrás tener esta opción.

Para el primer puesto puede ocurrir que no hay mucho margen de elección (dependes de los puestos que saquen ese año de nuevo ingreso y del orden en el que quedes). También conviene aclarar que puede ocurrir que el primer o dos primeros años te toque desplazarte de tu lugar de residencia, sobre todo si eres de fuera de Madrid. Para los de Madrid es bastante habitual poder elegirlo como destino (salvo los últimos de la promoción) dado que es donde más número de plazas suelen salir (por ejemplo, este año salieron 18 plazas de 30 en Madrid).

No obstante, lo que sí parece que hay en la Administración General del Estado es mucha movilidad interna en el propio Ministerio o incluso entre diferentes Ministerios, sobre todo a partir de los dos primeros años. No obstante, sí puede resultar más complicado acabar en una provincia concreta (servicios periféricos), ya que el número de plazas de ICCPE es más reducido que en Madrid (servicios centrales). También ocurre que algunas provincias están más demandadas que otras (por ejemplo, este año Andalucía o Comunidad Valenciana estaban muy solicitadas, y Castilla León o Canarias menos). Pero esto es variable y es difícil de predecir.

Adelantándome al futuro próximo creo que inicialmente habrá cosas que echaré de menos del sector privado, como puede ser el ver temas distintos sin especializarte en uno en concreto, el tratar con diferentes clientes y socios, el poder tener experiencias por el extranjero (algo más escaso dentro de la Administración, excepto algunos puestos más relacionados con la UE)… Pero no tengo ninguna duda de que en el global de todos los factores (profesionales y personales) el cambio ha sido infinitamente para mejor.

Además del cambio profesional y personal ¿Qué me ha aportado el proceso de opositar?

Puedo no resultar objetivo en este punto dado que mi resultado final fue de aprobado pero incluso suspendiendo se aprenden muchas cosas en este proceso, tanto del contenido como de la experiencia personal. A nivel de contenido, me he dado cuenta que de hecho para ciertos temas hubiese desarrollado mejor mi puesto de responsable de carreteras en la consultora de haber conocido previamente algunas de las leyes o documentos técnicos que forman parte del temario de la oposición. Incluso hubiese defendido mejor alguna reunión con los clientes.

Espero que este post sirva para aclarar dudas a quien se lo esté pensando…

¡¡¡Mucho ánimo!!!